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 Actualizado: 24 de noviembre de 2009 

¿Hay otra salida que prohibir los despidos?


Compañeros y compañeras que participan en la campaña por una marcha unida a Madrid contra los despidos nos hacen llegar el contenido de las ricas discusiones que han mantenido con trabajadores y sindicalistas a los que le piden la firma o les informan de la campaña.

En muchos casos, los interlocutores, que reconocen que la situación de los trabajadores es muy difícil, que no están de acuerdo con que los fondos públicos vayan a ayudar a los especuladores y los banqueros, y que “hay que hacer algo” contra los despidos y los ERE, nos preguntan si es posible prohibir los despidos, si no son posibles otras medidas. Dialoguemos.


La situación de los trabajadores

El informe publicado por el organismo eclesial Cáritas, que nada tiene que ver con el movimiento obrero, ilustra la durísima situación en que se encuentran cientos de miles de familias trabajadoras, que se ven obligadas a recurrir a la caridad para cubrir sus necesidades mínimas. En el año 2008 se ha producido un aumento del 50% en el número de personas atendidas por Cáritas. En 2007 fueron casi 400.000, y en 2008 la cifra ha subido hasta las 597.172 personas, lo que supone un incremento cercano a los 200.000 usuarios.

El mayor número de demandas de ayuda económica sigue siendo –por este orden- para alimentación, vivienda y gastos sanitarios. De entre éstas, las solicitudes de ayuda económica para alimentación son las que más han aumentado (57%).

Respecto de la vivienda, las ayudas se solicitan sobre todo para hacer frente a impagos de hipotecas y deudas de alquileres (incluyendo fianzas y mensualidades anticipadas) a fin de evitar embargos y órdenes de desahucio, así como gastos de suministros, como luz, agua o gas.

Cáritas constata la extensión de dos fenómenos: el hacinamiento severo con el subarriendo de habitaciones a precios abusivos y el aumento de familias que viven en habitaciones (porque no pueden acceder a una vivienda). Los casos de reclamación de avales por impago de hipotecas afectan especialmente a viudas mayores que avalaron con sus viviendas en propiedad a sus hijos, y que ahora pueden acabar perdiendo sus ahorros y su casa.

Mucha gente acude por primera vez a Cáritas, afectadas principalmente por el paro creciente. Destacan las familias jóvenes (20 a 40 años de edad) con niños pequeños, las mujeres, especialmente solas con cargas familiares, los inmigrantes.


ERES, despidos, desempleo

El número de personas desempleadas registradas en las oficinas del INEM se situó en octubre en 3.808.353, un 2,6% más que en el mes de septiembre y un 35,1% más que en octubre de 2008. Cifras que según comenta CCOO “muestran que la destrucción del empleo no ha finalizado, el ritmo disminuye pero éste sigue siendo espectacular (35,14%) y sigue afectando a todos los sectores, especialmente al sector Servicios. El paro crece en todas las Comunidades Autónomas, excepto en Canarias”.

Según la Encuesta de Población Activa, el número de parados se sitúa en el tercer trimestre de 2009 en 4.123.300. La tasa de desempleo es del 17,93%. La cifra de desempleados se ha incrementado en 1.524.600 personas en los últimos 12 meses. Casi uno de cada 5 trabajadores está en paro. Y recordemos que según la EPA, se considera que están trabajando (y no en paro) las “personas que durante la semana de referencia hayan trabajado, incluso de forma esporádica u ocasional, al menos una hora a cambio de un sueldo, salario u otra forma de retribución conexa, en metálico o en especie”.

Los ERE autorizados en los ocho primeros meses de 2009 fueron 13.884, que afectaron a 419.968 personas de los que el 21% del total fueron de extinción de contratos; el 68% de suspensión temporal de contratos y el 11% de reducción de jornada. Fueron pactados con las organizaciones sindicales o la representación legal de los trabajadores, el 90% del total.

Respecto del mismo periodo del 2008, los ERE autorizados se incrementaron en un 390%.

Hay más de un millón de hogares en los que todos los activos están en paro. Hay 472.279 hogares (cerca de un millón de individuos) que no reciben ingresos ni del trabajo ni del sistema de prestaciones sociales del gobierno central, con un aumento de más de cien mil hogares en esta situación en tan solo dos años.

Algunos de éstos podrán beneficiarse del subsidio de 420 euros aprobado en junio por el gobierno, pero ¿qué familia puede pagar piso, agua, luz, comida, con 420 euros al mes, sin recurrir a la solidaridad de familiares y compañeros o a la caridad?


¿Salvar a los banqueros y las empresas, y no a los trabajadores?

En una situación así, resulta difícil de creer que la principal preocupación de los gobiernos y de las propias organizaciones de los trabajadores sea… cómo salvar a los banqueros y a los empresarios.

Y salvar a los trabajadores supone acabar con el paro, con los despidos, garantizar un subsidio suficiente a los parados, poner en marcha planes de obras públicas ¿puede hacerse eso si 200.000 millones de euros de fondos públicos van a ayudar a los banqueros?

Hay quienes nos dicen que si se prohíben los despidos cerrarán las empresas. Pero ¿qué es salvar las empresas? ¿Mandar a la calle a los trabajadores y salvar los beneficios del empresario? Estamos hartos de ver que los despidos de hoy preparan el cierre de mañana. ¿Debe ser la preocupación de los sindicatos cómo salvar a las empresas, incluso a costa de mandar a la calle a los trabajadores?

En muchos casos, salvar los puestos de trabajo requiere la nacionalización. En otros, integrar empresas subsidiarias en la empresa (o en la administración) para la que trabajan. En otros casos, el Estado debe ofrecer puestos de trabajo con un verdadero plan de obras públicas y desarrollo de los servicios públicos. Lo que no debe hacer el Estado es proteger y financiar a los que destruyen puestos de trabajo.

En 1938, el programa de fundación de la IV Internacional decía lo siguiente: “a los capitalistas, especialmente aquellos de pequeña y mediana importancia que, a veces, proponen ellos mismos abrir sus libros de cuentas ante los obreros –sobre todo para demostrarles la necesidad de reducir los salarios– los obreros deberán responderles que lo que a ellos les interesa no es la contabilidad de los quebrados o de los semiquebrados aislados, sino la contabilidad de todos los explotadores. Los obreros no pueden ni quieren adaptar su nivel de vida a los intereses de los capitalistas aislados convertidos en víctimas de su propio régimen.” Y añadía que “la lucha contra la desocupación es inconcebible sin una amplia y atrevida organización de ‘grandes obras públicas’. Pero las grandes obras no pueden tener una importancia durable y progresiva, tanto para la sociedad como para los desocupados, si no forman parte de un plan general, trazado para un período de varios años. En el cuadro de un plan semejante los obreros reivindicarán la vuelta al trabajo, por cuenta de la sociedad, en las empresas privadas cerradas a causa de la crisis”.


Salvar a la única clase que puede traer el progreso a la sociedad

El régimen basado en la propiedad privada de los medios de producción ha demostrado que no puede traer a la Humanidad más que nuevos sufrimientos y miserias. Mil millones de hambrientos, hambres, guerras, proliferación de fenómenos parasitarios como las mafias, la droga, la corrupción…

Sólo la clase trabajadora puede traer el progreso a la sociedad, acabando con el gobierno de las multinacionales, estableciendo la propiedad social. Pero para que eso sea posible, el deber de todo militante es luchar en primer lugar por la supervivencia de la propia clase trabajadora. Nuestro programa fundacional explicaba que “bajo pena de entregarse voluntariamente a la degeneración, el proletariado no puede tolerar la transformación de una multitud creciente de obreros en desocupados crónicos, en menesterosos que viven de las migajas de una sociedad en descomposición. El derecho al trabajo es el único derecho que tiene el obrero en una sociedad fundada sobre la explotación”. ¿Cómo puede hoy defenderse el derecho al trabajo sin acabar con los despidos y los EREs?