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 Actualizado: 1 de diciembre de 2009 

5 de diciembre, jornada internacional contra la guerra


Jóvenes de los Estados Unidos proponen organizar un día internacional contra la guerra el 5 de diciembre de 2009 así como un día de protesta internacional común el 20 de marzo de 2010 (séptimo aniversario de la invasión norteamericana de Iraq) contra la ocupación de Afganistán, de Iraq, de Palestina, de Haití, y contra la presencia de bases militares norteamericanas por el mundo.

El gobierno Zapatero sirve al esfuerzo militar de los Estados Unidos. Recordemos que tropas españolas participan en la guerra de Afganistán (donde han muerto 90 soldados) y patrullan la frontera entre Líbano e Israel, mientras que la Guardia Civil participa en la misión de la ONU en Haití y hay bases USA en Rota y Morón.


Crisis de la dominación imperialista

Según un sondeo del Washington Post, un 49 por ciento de los estadounidenses desaprueba la política de la administración Obama en Afganistán. De ellos, tres de cada diez se opuso de manera tajante a mantener la guerra. Hace dos meses, el comandante estadounidense en Afganistán, Stanley McChrystal, pidió el envío de 40.000 soldados más (ahora hay 68.000 ya desplegados ahí). Desde entonces, Obama ha mantenido 8 reuniones con su equipo sobre esta cuestión, sin poder tomar ninguna decisión.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, confirmó que hay cuatro opciones en consideración, cada una basada en estrategias diferentes y que entre ellas se contempla el envío de otros 20.000 a 25.000 soldados, hasta 40.000.

Parálisis en la cúspide y rechazo popular son cara y cruz de la crisis de la dominación imperialista de los Estados Unidos. Crisis que obliga a Obama a exigir aún más disciplina a sus “aliados” (imperialismos subordinados).

En la Gran Bretaña, que mantiene 9.000 soldados en Afganistán, donde han muerto 230 (la mitad en el último año), una encuesta de la BBC revela que el 64% de los británicos cree que la guerra no se puede ganar, el 63% opina que las fuerzas británicas deberían retirarse lo antes posible y el 52% que no vale la pena combatir.

Aquí, según una encuesta del diario La Vanguardia, el 68% de los consultados opina que las tropas españoles deben retornar.


Las excusas para la ocupación

La intervención en Afganistán, se dice, es legítima porque la ha aprobado la ONU. Pero la ONU ha aprobado en sus 60 años de vida grandes crímenes: la partición de Palestina, la intervención en el Congo, embargos que han diezmado a la población civil, como el de Iraq… La ONU está controlada por las grandes potencias, y su marchamo no legitima nada.

Las tropas de la OTAN y de los Estados Unidos que ocupan Afganistán han sido enviadas, según los gobiernos, para “combatir el terrorismo, apoyar la democracia y los derechos de las mujeres pisoteados por los talibanes, combatir el tráfico de drogas”.

“Combatir el terrorismo”, como los lectores de esta carta bien conocen, es una excusa para cualquier cosa, de la Ley de Partidos a Guantánamo. Los afganos que resisten a la ocupación militar de su país son “terroristas”. Veamos las otras excusas.


Un gigantesco fraude electoral

Las recientes elecciones, celebradas bajo la ocupación de 100.000 soldados extranjeros, en las que la “Comunidad Internacional” (sobre todo la Unión Europea) han invertido 160 millones de euros (el presupuesto anual de la Cruz Roja para los centros de rehabilitación de víctimas de la guerra, y enfermedades como la polio, es de 10 millones de euros) han sido un gigantesco fraude. La ONU ha declarado que un millón de votos fueron fraudulentos. La participación no llegó al 40%.

El segundo clasificado en la primera vuelta, Abdullah Abdullah, se retiraba de la segunda vuelta declarando que en Afganistán no son posibles unas elecciones libres.

No obstante, los observadores de la Unión Europea aseguraron que la organización de los comicios fue satisfactoria y calificaron el proceso como una “victoria para el pueblo afgano”, en tanto que la OTAN -convertida en garante de las elecciones- proclamaba el “éxito electoral”.


La situación de las mujeres

Tras ocho años de intervención internacional, la discriminación de las afganas es similar a la época de los talibanes. Ocho de cada diez mujeres sufren violencia doméstica, y un 60% es obligada a contraer matrimonio antes de cumplir 18 años, según datos de Naciones Unidas y de la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán. El 85% de las mujeres son analfabetas.

Hace un mes el gobierno Karzai aprobó una ley que permite a los maridos de la etnia hazara (un 9% de los afganos) castigar sin alimentos a sus esposas si éstas les niegan el tamkeen,el derecho a la satisfacción de las necesidades sexuales.


Una corrupción rampante

Según el índice de corrupción (IPC) del 2009 publicado por Transparencia Internacional, Afganistán es el segundo país más corrupto del mundo (tras Somalia, que ni siquiera tiene Estado). El CPI evalúa a los países en una escala de cero a 10, indicando el 0 elevados niveles de corrupción y el 10 bajos niveles. Afganistán puntúa con 1,3, menos que el 1,5 del 2008 y el 1,8 del 2007.

En su discurso de investidura, el presidente afgano, Hamid Karzai, se comprometió a “erradicar la corrupción” y terminar con la “cultura de la impunidad”. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, elogió el discurso diciendo que “constituye un nuevo punto de partida importante y tenemos la intención de construir sobre esta base”. Pero los vicepresidentes, Karim Jalili y Qasim Fahim, dos señores de la guerra, están considerados como destacados ejemplos de esa corrupción. También Walid Karzai, hermano del presidente.

El propio Karzai ha desvelado el papel de las “ayudas internacionales” en la corrupción “También queremos decir corrupción de un tipo diferente, que es mucho más grave, nueva en Afganistán, que se produce con la llegada de mucho dinero a Afganistán”. Algunas ONG han explicado que una gran parte de la ayuda total destinada a Afganistán, más de 15.000 millones de dólares en los últimos seis años, “es absorbida por los beneficios que reciben empresas y subcontratas extranjeras”, cuyos ejecutivos en el país cobran hasta 25.000 ó 30.000 dólares mensuales.


Un mar de opio

Afganistán se ha convertido en el primer productor y exportador de opio, acaparando en 2007 el 93% del mercado mundial, según las estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que afirma que “la economía de la droga en Afganistán pone varios cientos de millones de dólares al año en manos malignas, algunos con turbante negro y otros con camisas blancas”.

La actitud del Gobierno (y de las tropas ocupantes) queda patente en el hecho de que en Afganistán, sólo se incauta un insignificante 2% de los opiáceos producidos.


Gas y petróleo

La “lucha contra el terrorismo” en Afganistán ha permitido que los Estados Unidos, actuando en nombre de las compañías petroleras, atrincheren sus tropas en las repúblicas centroasiáticas de la antigua Unión Soviética, así como en la región transcaucásica, donde se encuentran las segundas reservas petrolíferas en importancia del planeta. Las reservas de gas y petróleo de Asia Central y la cuenca del Mar Caspio suponen una cifra superior a los 60.000 millones de barriles de petróleo, aunque algunas estimaciones hablan de 200.000 millones.


¿Guerra contra el terrorismo o contra la población civil?

El periódico británico The Independent informó de que resultaron muertos 552 civiles en Afganistán en 2008 por ataques aéreos, y 701 personas muertas en tres años por ataques de aviones no tripulados. De esos muertos solamente 14 eran líderes de Al Qaeda.

Al otro lado de la frontera, en Pakistán, que los Estados Unidos tratan como parte de un escenario regional de guerra más amplio, desde 2006 han ocurrido 60 ataques del Predador (avión no tripulado). Estos ataques mataron a 701 personas, entre ellos 687 civiles. Al menos 152 personas han muerto en estos ataques en los primeros 99 días de 2009 y sólo dos de ellos tienen que ver con Al Qaeda.

En el Pakistán, la intervención “antiterrorista” está reventando el país, con masas de refugiados, extensión de los enfrentamientos, militarización del país…

Y en Afganistán, son ya 8 años de bombardeos de poblaciones indefensas, como en el reciente caso de los militares alemanes que llamaron a los aviones norteamericanos para que atacasen a todo un poblado que había ido a aprovisionarse de gasolina. Los alemanes no podían intervenir porque están en misión “de paz” por exigencia de su constitución, pero su papel ahí forma parte de una intervención nada pacífica, y al publicarse esos hechos ha habido dimisiones. También las tropas españolas estaban allí según el gobierno Zapatero, para ayudar a reconstruir el país, pero matan, son auxiliares de la intervención norteamericana. Esta actuación de las tropas invasoras provoca el levantamiento del país contra los ocupantes extranjeros, apoyados sólo por vendidos y por mafiosos y señores de la guerra.

El movimiento obrero debe estar con el pueblo afgano, con las organizaciones obreras y populares, contra el ocupante extranjero. Las tropas deben volver. Zapatero, que fue elegido para traer las tropas de Iraq, tiene que volver a traer las tropas, todas las tropas que participan en misiones imperialistas. Secundemos la jornada del 5 de diciembre.