Volver a Carta Semanal
 
 

Ver la nota: 3.923.603 razones


 Actualizado: 7 de enero de 2010 

2010


2009 ha sido un año muy duro para los trabajadores. 4 millones de parados, cientos de miles de despidos, recortes de salario y derechos. Dicen que es la crisis, pero la Bolsa ha terminado el año con una subida del 30%. El Ibex-35 lidera las ganancias entre los índices mundiales. Según El País, las empresas del Ibex-35 han “recuperado 161.000 millones de capitalización bursátil”.

Buena parte de los sufrimientos de la clase trabajadora y de los fabulosos beneficios de los especuladores son resultado de la política decidida por el G-20 y aplicada por la Unión Europea y los gobiernos sometidos a ella de vaciar las arcas públicas y endeudar a los estados para dar ayudas billonarias a los banqueros.

Ganancias como la del IBEX indican el crecimiento vertiginoso de la especulación. ¿Cómo explicar si no ese crecimiento del 30% cuando se prevé que el Producto Interior Bruto (que refleja la producción total de bienes y servicios) caerá un 4% en el año (un 0,3% en el cuarto trimestre del año) según estimaciones del Servicio de Estudios del BBVA, y el sector industrial español tendrá una caída interanual del 9,2%?

Si recordamos que la especulación ha sido la causa de la crisis actual, este crecimiento basado en la especulación augura una nueva crisis. No puede ser de otra manera en la fase imperialista del capitalismo, que supone el predominio del capital financiero y de la especulación sobre la producción.


Los planes del gobierno Zapatero

El presidente del Gobierno ha terminado el año con una conferencia de prensa en la que ha anunciado los proyectos de su gobierno. Anunció, entre otras propuestas, que presentaría a finales de enero medidas de reforma laboral (a proponer en las mesas del diálogo social) y de reforma de la Seguridad Social y las pensiones, a discutir en el seno del Pacto de Toledo, y que según los analistas supondrá aumentar –otra vez– el periodo de cómputo de las pensiones y establecer una relación “más flexible” entre los planes de pensiones privados y el sistema público de pensiones (o sea, dar pasos hacia la privatización de las pensiones).

Imbuido quizá de su papel como presidente de turno de la Unión Europea, Zapatero ha anunciado también un plan de “austeridad” para la Administración del Estado, y su voluntad de extenderlo al resto de administraciones públicas. Malos tiempos para los Ayuntamientos y los servicios públicos que gestionan éstos y las Autonomías.

Respecto de la reforma laboral, ZP, que presentará el 22 de enero su propuesta, ha dicho que ésta tratará de “la negociación colectiva, la contratación especialmente para jóvenes, el problema de la dualidad y precariedad laboral”. Zapatero ha anunciado igualmente que en 2010 continuará el paro aunque “se moderará la caída del empleo” (es decir, que seguirá creciendo el paro, aunque más lentamente)


Subidas generalizadas de precios

El año se inicia con subidas generalizadas de precios, muchas de ellas por encima de la inflación prevista. Así, la tarifa eléctrica TUR, que fija el Gobierno y a la que se acogen 22,7 millones de hogares y pequeñas empresas, subirá el 2,64 por ciento. La bombona de butano sube un 3,36 por ciento, los billetes de Renfe, del 4 por ciento en trenes de Alta Velocidad y larga distancia, y del 6 por ciento en los trenes de Cercanías y de Media Distancia.

Suben también las tarifas de transporte urbano, destacando en Madrid la subida del metrobús de diez viajes, de 7,4 a 9 euros (un 21,6 por ciento).

Subidas generalizadas en servicios públicos que han sido privatizados o están en trance de serlo. Consecuencias directas de la política de privatizaciones y de desreglamentación.

El 1 de julio subirá el IVA. El tipo general, dos puntos, hasta el 18 por ciento, y el reducido, un punto, hasta el 8%. Lo que supondrá una subida automática de todos los precios, excepto los pocos artículos que tienen IVA hiperreducido (alimentos...)

En cambio, salarios y pensiones no suben lo mismo. Las pensiones subirán el 1% las contributivas (las mínimas subirán entre el 2% y el 4,87%). Los salarios de los empleados públicos, un 0,3%, y el salario mínimo un 1,5% (quedará en 633,30 euros brutos al mes, haciendo muy improbable que se cumpla la promesa del gobierno de subirlo a 800 euros en 2012). Y la mayoría de los salarios (todos los que superen los 12.000 euros brutos al año) bajarán al suprimirse la reducción de 400 euros en el IRPF.

Todo lo cual plantea una primera cuestión ¿Cómo puede sostenerse en una situación de subida generalizada de precios la propuesta de “moderación salarial”, el acuerdo de subida del 0,3% en la Función Pública? ¿No sería urgente que los sindicatos denunciaran el acuerdo de Función Pública y abandonaran toda propuesta de extender el método a la negociación colectiva?


La clase trabajadora tiene que defenderse, hay que organizarse

Con esta situación, no es de extrañar que la popularidad del gobierno caiga y que las encuestas sitúen la intención de voto al PP hasta 4 puntos por encima, amenazando con la vuelta al gobierno de los franquistas.

Las negras perspectivas para 2010 exigen más que nunca organizar la respuesta unida de los trabajadores y de sus organizaciones, en primer lugar los sindicatos, pero no sólo: ¿pueden los militantes socialistas aceptar que la política impuesta por Bruselas y aplicada por el Gobierno lleve a la vuelta de los franquistas? Todos los sindicatos y partidos levantados por los trabajadores deben exigir al gobierno que anule estas medidas antiobreras, que tome medidas en defensa de los trabajadores. Empezando por la primera exigencia, el empleo, acabar con los despidos, crear empleo.

Los militantes del POSI luchamos por la unidad de los trabajadores y de sus organizaciones por otra política, una política verdaderamente socialista que ponga en primer lugar la defensa de los intereses de la clase trabajadora.

La cuestión de los ERE y de los despidos es central. La clase trabajadora no puede defenderse si nos resignamos a que haya 4 millones y medio de parados, a que los empresarios pueden despedir, cerrar y deslocalizar industrias. Los organizadores de la campaña por la prohibición de los despidos convocan el 20 de febrero en Madrid una concentración. Este acto puede y debe ser un paso adelante en la organización de la resistencia de los trabajadores, que se concreta en la exigencia, que han formulado compañeros y compañeras de distintos orígenes geográficos y sindicales, de que las organizaciones obreras convoquen marcha unida a Madrid para que el gobierno prohíba los despidos y aborde una política de creación de empleo.

Os animamos a todos y todas a colaborar en la organización del acto del 20 de febrero.





3.923.603 razones

Los Servicios Públicos de Empleo anuncian que el número de parados inscritos alcanza los 3.923.603. Habría que sumar los parados no inscritos, que cada vez son más a juzgar por el millón y medio de bajas en la afiliación a la Seguridad Social en los últimos dos años, lo que parece corresponder a un auge de la economía sumergida. Ya en septiembre el Instituto Nacional de Estadística calculaba 4.123.000 parados, que ahora son muchos más.

Son cifras muy serias. La misma estadística indica que sólo reciben algún tipo de prestación 2.939.911. Un millón no tienen prestación de desempleo. Y además, los no inscritos.

Cualquier trabajador dice: es inadmisible, hay que acabar con esta lacra. El Gobierno tiene que tomar medidas drásticas.

Sin embargo, la Secretaria General de Empleo, Maravillas Rojo, subraya que el paro ha aumentado mucho menos que en 2008, que se está desacelerando la destrucción de empleo. En 2008 hubo 999.416 parados más, y en 2009 “sólo” 727.473. ¡Que se añaden a los del año pasado! Hemos pasado de 3.200.000 a 3.900.000. ¡Un progreso! Y seguirá destruyéndose empleo pero no tanto. ¡Vaya consuelo! Dígaselo Maravillas Rojo a cada uno de esos 3.923.603 y a sus familias.

La responsabilidad del Gobierno es detener la epidemia: parar los despidos, y crear masivamente empleo, diga lo que diga Bruselas. Eso es lo que deben exigirle las organizaciones de los trabajadores. Es lo que desde cada población hay que decir a los dirigentes de esas organizaciones. Y lo que dirán delegaciones de todo el ámbito estatal en la concentración de Madrid el 20 de febrero.