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Actualizado: 26 de enero de 2010
Los sindicatos ante la Presidencia Europea
La crisis financiera ha hecho evaporarse miles de millones de los especuladores. Para volver a poner a poner en marcha la máquina destructora de la economía basada en la propiedad privada de los medios de producción, los capitalistas necesitan arrancar a la clase trabajadora sus conquistas, rebajar los salarios reales, el salario diferido (pensiones, sanidad pública..). Para ellos, todas esas conquistas arrancadas en la lucha de clases, especialmente en la movilización revolucionaria que en la mayoría de Europa siguió a la derrota del nazismo, son “obstáculos a la competitividad”. Para eliminarlos, proponen numerosas reformas.
Kessler, empresario francés de seguros, ha expresado así las propuestas del capital: “La lista de las reformes? Es bien sencilla. Basta con tomar todo lo que se hizo entre 1944 et 1952 (…). Lo que hay que hacer hoy es salir de 1945”.
La Estrategia 2020 y la presidencia española de la Unión Europea
La Unión Europea, sus tratados y directivas guiados siempre por la “libre competencia no falseada”, son los instrumentos del capital para imponer esas reformas. El Tratado de Lisboa, aprobado a espaldas de los pueblos que no han podido pronunciarse o a quienes se ha forzado a repetir la votación cuando han dicho que no (Irlanda), supone un salto cualitativo en esa vía.
En su discurso de presentación de la Presidencia española de la UE, Zapatero ha explicado que “nos corresponde ejercer una Presidencia rotatoria en un tiempo de cambio: de cambio en lo económico, como consecuencia de una grave crisis financiera que no vivíamos desde hace ochenta años; de cambio en lo político, porque tenemos un Tratado de Lisboa que cambia el gobierno de la Unión Europea (...) y de cambio en la relación que la Unión debe tener con la ciudadanía europea, para poner en valor todo lo que el nuevo Tratado de Lisboa dispone”.
Zapatero añadió que “nuestra propuesta, nuestro programa, es que la Estrategia 2020 favorezca en Europa que no haya barreras, favorezca la competencia, favorezca la innovación y favorezca el entorno empresarial”. En ese sentido ha presentado su propuesta de reforzar los poderes de la Comisión Europea para imponer el cumplimiento de las reformas por medio de nuevas sanciones a los estados que no cumplan, y ha recordado: “¡pero si la Unión Europea tiene en su funcionamiento muchas decisiones que suponen sanciones si no se cumplen las Directivas, si no se cumple el Pacto de Estabilidad…!”
Necesitan la colaboración de las organizaciones obreras
Los euroburócratas de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo son conscientes de la dificultad que supone aplicar esas contrarreformas, de la resistencia que generan entre los trabajadores. Por eso bombardean a la opinión pública con propaganda sobre la “necesidad” de los recortes. Pero eso no basta. Si la resistencia se apoya en las organizaciones de los trabajadores, si éstas no cooperan en su aplicación, es imposible llevarlas a cabo.
Zapatero lo explica en su discurso. Para aplicar la Estrategia 2020 es precisa la cooperación de los sindicatos: “el pacto social (...) ha de suponer una revisión, un cambio, para incorporar los intereses, la legítima representación y la posición constructiva de una buena parte de quienes representan a los trabajadores en Europa; a los trabajadores, a los sindicatos que expresan el Pacto Social Europeo...”
Pero la estrategia 2020 no es otra cosa que el programa de las multinacionales, reformar todo y recortar todos los derechos en beneficio de la “competitividad” de las empresas, privatizar los servicios públicos, sustituir el derecho a la enseñanza por la “formación a lo largo de toda la vida” para lo que necesiten las empresas...
El papel de la CES
La mal llamada Confederación Europea de Sindicatos, que en la práctica no es más que una correa de transmisión de la Unión Europea dentro del movimiento sindical, hace profesión de fé de “europeísmo”, es decir, de su apoyo a la política de la Unión Europea (lo que no excluye algunas mínimas críticas de palabra, críticas que respetan las imposiciones de los tratados europeos y los criterios del capital financiero)
Ante la presidencia española de la U.E., la CES ha presentado un memorándum sindical en el que explica que es preciso “hacer de la Estrategia de la UE 2020 un instrumento efectivo para el cambio de modelo productivo hacia una Economía Sostenible, con un fuerte y creciente sector verde. Hacer que la creación de empleo de calidad y la cohesión social sean objetivos esenciales de la Estrategia...”. ¿Cómo puede ser instrumento de creación de empleo de calidad una estrategia que permite el libre cierre y deslocalización de las industrias? ¿Cómo puede promover la “cohesión social” el recorte de las pensiones y la sanidad pública que propone la Comisión Europea?
La CES, que no ha pasado de una protesta formal ante las sentencias del Tribunal Superior de la UE contra los convenios colectivos, propone en su memorádum “reforzar el Derecho Laboral Europeo y la negociación colectiva contra el dumping laboral promovido por quienes quieren utilizar para su fomento la movilidad transfronteriza de empresas y trabajadores” y “aprobar un Protocolo de Progreso Social del Tratado de Lisboa que garantice la vigencia y primacía de los derechos sindicales y laborales fundamentales”. La CES ofrece su apoyo a la aplicación de Tratado de Lisboa, pero es consciente de que para poder prestar su apoyo a los planes de recortes es preciso disfrazarlos con “protocolos sociales” y “cartas de derechos”
Del mismo modo, cuando los planes de la Unión Europea proponen la privatización de los servicios públicos, imponen la “apertura a la libre competencia” del correo público y los ferrocarriles, de los aeropuertos, etc., la CES, en lugar de enarbolar la defensa de los servicios públicos, propone “elaborar una Directiva marco europea de servicios públicos y de interés económico general coherente con los principios y valores que caracterizan el Modelo Social Europeo”, directiva que pondría en el mismo nivel los servicios de titularidad y prestación pública con los servicios “de interés general” privatizados y entregados a las multinacionales precarizando el empleo y destruyendo el mismo concepto de servicio público a la población.
Las reformas que reclama la CES, ¿no significan barrer todo lo conquistado por los trabajadores con sus organizaciones desde la muerte de Franco hasta los años 80?
Las organizaciones de los trabajadores deben negarse
Los sindicatos son organizaciones propias de la clase trabajadora, creadas para la defensa de sus intereses específicos, opuestos a los de los capitalistas. En la sociedad dividida en clases no existe un “interés general”, como no hay una “propiedad general”, sino una propiedad privada de los medios de producción. La “competitividad” de las empresas sólo beneficia a sus propietarios, que precisamente buscan esa competitividad recortando salarios y derechos.
Cándido Méndez y Toxo han ido con John Monks, secretario general de la CES, a presentarle el memorándum de la CES a Zapatero. En los documentos y declaraciones de las direcciones de ambas confederaciones se acepta el marco de ese memorándum (estrategia 2020, contrarreformas...). Esa línea es la que lleva a colaborar en las reformas del gobierno a través del diálogo social, el recorte de pensiones acatando el Pacto de Toledo, etc. cuando los trabajadores reclaman que sus organizaciones digan que basta de despidos, que no aceptamos años de paro masivo...
¿Cómo pueden los sindicatos abandonar la defensa de los intereses propios de los trabajadores sin perder su propia naturaleza?
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