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 Actualizado: 16 de febrero de 2010 

El 20 de febrero a las 12,
todos al acto de la Puerta del Sol de Madrid


La semana pasada, su Majestad hizo un llamamiento público a un pacto de Estado. El heredero designado por el dictador Franco dijo en su discurso en los Premios Nacionales de Investigación 2009 que es la “hora de grandes esfuerzos y de amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis, y para recuperar un crecimiento fuerte y duradero”. No es la primera vez que lanza una propuesta similar. De hecho fue el eje de su último mensaje de Navidad, en el que pidió “unidad a los partidos, consenso para afrontar los retos y suma de voluntades para superar la crisis y volver a crear empleo”

La Casa del Rey ha dado a conocer que en los últimos días se han celebrado en el palacio de la Zarzuela una serie de encuentros con diversas personalidades del ámbito “económico, financiero, empresarial y laboral”. Los últimos en ser recibidos fueron los líderes de los dos sindicatos mayoritarios, Cándido Méndez, de UGT, e Ignacio Fernández Toxo, de CCOO.

Ahora que la Comisión Europea exige a todos los países que pongan en marcha brutales planes de austeridad para ajustarse a los criterios de déficit público que ella misma impone, para hacer pagar a los trabajadores, a los pensionistas y a los servicios públicos las consecuencias de la crisis y los billones gastados en ayudas a los banqueros y los especuladores, cuando los trabajadores se dirigen a sus organizaciones para que respondan a esos planes, para que organicen la respuesta; cuando los sindicatos de Grecia han organizado la masiva huelga general del sector público la semana pasada y preparan la huelga general interprofesional para el día 25 de febrero, su Majestad pide consenso y unidad, pide a las organizaciones de los trabajadores que se sometan a esa unidad.

Joaquín Estefanía decía en El País que son los mercados financieros los que mandan, y que quizá eso no sea compatible con la democracia, pero que así son las cosas. Así son las cosas... en la Europa del tratado de Maastricht y ahora del tratado de Lisboa. Por nuestra parte, reivindicamos la democracia, que no es el gobierno de los mercados financieros, sino el gobierno del pueblo para el pueblo.


¿Más sacrificios para los trabajadores?

Los trabajadores están pagando duramente la crisis, en especial con más de dos millones de despidos (más de 4.000 despidos al día). Ahora, Bruselas y los especuladores piden que sigan pagando más.

La semana pasada, las direcciones confederales de UGT y CCOO aprobaron, por práctica unanimidad, con sólo un voto en contra en el Consejo Confederal de CCOO, un nuevo acuerdo de negociación colectiva para tres años. En este AINC se pactan sacrificios salariales, una cláusula de descuelgue generalizada para las empresas en los convenios colectivos (lo que pone en cuestión, precisamente, el valor de los convenios colectivos), se abre la vía a una reforma de la negociación colectiva que ofrezca a las empresas más flexibilidad interna.

Con ese acuerdo de moderación salarial, los sindicatos parecen dar la razón a los que dicen que la culpa de la crisis es de los salarios, y no de los especuladores.

¿Es esa la única vía? ¿Los trabajadores deben resignarse a que las organizaciones –partidos y sindicatos– que crearon para defender sus intereses específicos de clase se sometan a pactos y consensos para aplicar la política de las multinacionales que vehicula la Unión Europea? Quienes preparan el mitin del 20 de febrero afirman que no.


La batalla no ha terminado

La situación es grave. La Unión Europea y el euro viven una grave crisis. El crecimiento económico que esperaba el gobierno español para tirar de nuestras exportaciones ni está ni se le espera, todo lo contrario: se profundiza el hundimiento económico y la crisis política e institucional, que pone a los países y al euro a merced de las acometidas de los especuladores.

Pese a lo profetizado por los voceros del capital en sus alabanzas a los planes de rescate de los banqueros, Alemania ha vivido un frenazo económico en el 4º trimestre de 2009, mientras que Italia volvía a números rojos y España no salía de ellos.

En esta situación, la Comisión Europea exige a Grecia, como condición para rescatarla, gravísimos ataques a su soberanía y a la clase trabajadora.

En el caso de España, los mercados financieros y la Unión Europea han impuesto al Gobierno el Plan de Austeridad, pero no se conforman con eso. El gobierno ha ido a rendir cuentas ante la City de Londres, Vaticano del capital financiero, a dar garantías de que va a ir hasta el fin en sus propuestas de austeridad. Allí, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, aseguró que si hacían falta más recortes, los harían. Al día siguiente se ha reunido en París con “una treintena de responsables de fondos de inversión, bancos y expertos en negociación de deuda”, y les ha dicho que “hay partes del sector público que claramente hay de recortar: la masa salarial, los gastos operativos, la reestructuración de las entidades, el gasto de infraestructuras”. Campa añadió que, si fuera necesario, el Gobierno presentaría más propuestas de recortes.

Los trabajadores no pueden soportar más recortes. Cuando el Gobierno anunció su propuesta de prolongar hasta los 67 años la edad de jubilación, en todas partes acudían a sus sindicatos, a sus secciones sindicales, con una pregunta que era a la vez una exigencia: ¿Qué vais a hacer? Los trabajadores buscan utilizar sus organizaciones para defenderse, porque para eso las crearon y las reconstruyeron a la muerte de Franco, para eso más de dos millones de trabajadores se han afiliado a UGT y CCOO (y, en otro nivel, decenas de miles de trabajadores y trabajadoras están afiliados al Partido Socialista y a Izquierda Unida).

De momento, las organizaciones de los trabajadores no han respondido a esta exigencia. El Comité Federal del Partido Socialista ha aprobado el Plan de Austeridad del Gobierno Zapatero, el Consejo Confederal de CCOO y el Comité Confederal de UGT han aprobado el Acuerdo de Negociación Colectiva y han aprobado sólo movilizaciones limitadas contra el pensionazo.


Agrupar fuerzas para otra política

Pero el partido no ha terminado. El 23 de febrero en Madrid y alrededor de esa fecha en todas las grandes ciudades, los sindicatos convocan movilizaciones contra la propuesta de retraso de la edad de jubilación. Sin duda, decenas de miles de trabajadores van a asistir a esa movilización, van a exigir que sus organizaciones vayan más allá, para que la clase trabajadora pueda unir sus filas frente al plan de ajuste (ver carta semanal anterior).

Los trabajadores quieren otra política, van a presionar para cambiar la orientación de las organizaciones, para que éstas rechacen sin ambigüedades el plan de ajuste, exijan al Gobierno su retirada (como en Grecia), para que rechacen todo recorte de pensiones.

Políticamente esa exigencia de los trabajadores se traduce en la necesidad de que sus organizaciones encabecen la lucha por un plan de emergencia para los trabajadores: prohibición de los despidos, crear empleo (nacionalizaciones, obras públicas), defensa de pensiones, salarios y servicios públicos.

El acto del 20 de febrero en la Puerta del Sol de Madrid es un acto de combate por la democracia en el movimiento obrero para imponer la democracia frente a la dictadura de Bruselas. Debe ser un paso para organizar la lucha para que las organizaciones obreras tomen otro rumbo. Desde todas partes, debemos acudir para garantizar que sea un paso adelante.