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Actualizado: 23 de febrero de 2010
Por la unidad en defensa de las pensiones y de todos los derechos
¡No toquéis la jubilación ni la viudedad!
(Llamamiento urgente desde el mitin de la Puerta del Sol)
Este sábado, 20 de febrero, desde la Puerta del Sol de Madrid, 300 trabajadores y jóvenes, representantes de cuantos participan en la campaña por la prohibición de los despidos y por un plan de emergencia, de creación de empleo, en defensa de las pensiones, lanzaban un llamamiento que empieza así:
“Desde pasado mañana, 22 de febrero, hasta el 6 de marzo, cientos de miles de asalariados, jóvenes, jubilados, se manifestarán en todas las ciudades, convocados por CCOO y UGT para rechazar el proyecto del Gobierno de reforma de las pensiones. Porque los trabajadores no aceptan el plan de ajuste dictado por los especuladores y por la Comisión de Bruselas para que paguemos aún más la crisis, en beneficio de los que la han provocado.”
Este llamamiento concluye
“Trabajadores, jóvenes, juntos con nuestras organizaciones podemos derrotar los planes de destrucción económica y social”. Reclama la movilización unida “para lograr la retirada del plan de estabilización, de las contrarreformas laboral, de pensiones, educativa… Para lograr un plan de emergencia en beneficio de la mayoría trabajadora (…) Y, de inmediato, participemos masivamente en las manifestaciones convocadas los próximos días por los sindicatos contra el plan de pensiones del Gobierno.” [Las negritas son nuestras]
El mitin de la Puerta del Sol se realizaba en el momento en que la clase trabajadora vive una situación muy difícil, cuando desde los mercados financieros y desde Bruselas se exige a todos los gobiernos que hagan pagar a los trabajadores la crisis con más despidos, con cierres de fábricas, con recortes en los servicios públicos y las pensiones. Todas las miradas se vuelven hacia los dirigentes de las organizaciones obreras, y en primer lugar, de UGT y CCOO. Al respecto, Jesús Béjar, que presidía el acto, declaraba que necesitamos a los sindicatos más que nunca, necesitamos que defiendan todos nuestros derechos y se nieguen a aceptar las exigencias de los banqueros.
Lo que está en juego
La City de Londres, la Bolsa de París y Wall Street exigen a los gobiernos que tomen medidas. Por su parte, los trabajadores resisten, acuden a sus organizaciones para que organicen la resistencia.
El gobierno de Zapatero se encuentra cogido entre dos aguas. Por un lado, ha presentado ante la Comisión Europea el “Plan de Estabilidad 2010-2013”, en el que se incluyen los recortes de pensiones y los recortes de personal y de inversiones en los servicios públicos. Ya no podrá hablar de “mantener el gasto social” a la vez que da miles de millones de fondos públicos a los banqueros. Los especuladores en cuya ayuda se ha volcado no le perdonan una, le exigen un salto adelante. El plan de ajuste causaría una destrucción económica y social de alcance incalculable. Zapatero manda al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, a explicar ese plan a la City, al Financial Times, a la Bolsa de París y a Wall Street.
Pero al mismo tiempo, Zapatero arremete en un seminario laborista de Londres contra los mercados financieros y los “organismos internacionales”, que “se pronuncian tan a menudo sobre la solvencia de los países”, pidiéndoles que reflexionen y recuerden que “los déficit públicos” son la consecuencia de “las tesis sobre el sistema financiero de los mismos que hoy exigen apremiantemente a todos los gobiernos reducir los déficit (…) Vaya paradoja y vaya contradicción”.
Zapatero –como Papandreu en Grecia y Brown en la Gran Bretaña– viene a decir a los trabajadores que le han elegido que impone el plan de ajuste obligado por los mercados, y que tenemos que aceptarlo, porque si no vendrá la derecha y será peor. Repitiendo el mismo argumento, dirigentes políticos y sindicales dicen que las organizaciones deben tragar estas medidas, dejarlas pasar, incluso colaborar en imponer a los trabajadores renuncias a sus derechos.
Pero las familias trabajadoras no pueden aceptar la miseria, la población trabajadora no puede aceptar su destrucción, los pueblos no pueden suicidarse. Y las organizaciones que quieran seguir hablando en nombre de los trabajadores y de los pueblos tampoco deben aceptar.
¿Acaso hay otro camino? Claro que sí, todo depende de la relación de fuerzas. Las organizaciones pueden poner en pie toda la fuerza de las masas trabajadoras, movilizar la profunda indignación social para imponer las soluciones económicas, sociales y políticas que permiten defender la producción, las condiciones de vida. Y los amos del mundo tendrán que tragar, como cuando la movilización de millones permitió que Zapatero trajese las tropas de Iraq.
Contra el dictado de las multinacionales –transmitido por la Unión Europea–, las organizaciones deben exigir un plan de emergencia, de creación de empleo, de actuaciones contra ERE y los despidos, como proponen los participantes en el mitin de la Puerta del Sol.
Con los trabajadores europeos
En este mitin participaron sindicalistas de Francia y Portugal, como expresión de cómo la clase trabajadora se enfrenta en toda Europa a las mismas exigencias de las multinacionales, que la Unión Europea vehicula. El caso extremo es Grecia, que ha sido privada de toda soberanía para que Bruselas decida directamente su política.
Cándido Méndez reconoce que el recorte de pensiones viene impuesto por la Unión Europea, pero nos desvía a la CES, subordina la acción de los sindicatos europeos a la CES, que está comprometida con los tratados europeos.
La lucha por la unidad
Todos los voceros del capital exigen a nuestras organizaciones que se unan con el Gobierno y la patronal para colaborar en esos planes. No lo hacen por gusto. Saben que es muy difícil imponer sus planes de miseria a los trabajadores si las organizaciones obreras organizan la resistencia hasta el final. De ahí las propuestas de “pacto de Estado” que vienen desde el Palacio de la Zarzuela
Todos hablan de unidad. Pero para los trabajadores la unidad es la defensa del régimen de pensiones, detener los despidos, defender los servicios públicos, la exigencia de empleo, la defensa de todas las conquistas sociales y democráticas que permiten la fraternidad entre los pueblos, la retirada, en suma, del plan de Estabilidad que el Gobierno ha propuesto a la Comisión de Bruselas. Si las organizaciones obreras avanzan por ese camino, movilizarían gigantescas energías, derrotaríamos al capital.
La unidad empieza por rechazar la política criminal de los especuladores, del gran capital, sus instituciones y sus representantes políticos, incluidos personajes como Almunia.
El compañero Luis González, el único que votó en contra del Acuerdo de Negociación Colectiva y de la propuesta de movilizaciones limitadas en defensa de las pensiones en los comités confederales de UGT y CCOO, explicaba en el mitin de la Puerta del Sol que se trata de una cuestión de democracia: “¿acaso los 169 diputados del Partido Socialista en las Cortes fueron elegidos para recortar las pensiones públicas?”, y añadía que los sindicatos que hemos construido los trabajadores se han organizado para defender las pensiones, y no para participar en cómo se recortan.
Las manifestaciones de esta semana
En cada centro de trabajo, muchos trabajadores se han dirigido a sus secciones sindicales para preguntar qué van a hacer sus sindicatos. La afluencia masiva, en todas las provincias, a las asambleas convocadas por CCOO y por UGT muestra un profundo movimiento que recorre la clase.
Hay que volcar todas las fuerzas en las movilizaciones convocadas. Que los dirigentes oigan la voz de la clase trabajadora: todas las exigencias contra el proyecto de pensiones, por la movilización unida ya, por el compromiso de ir hasta el final por la retirada de la propuesta del Gobierno.
Las direcciones confederales de UGT y CCOO no se propusieron llegar hasta el fin. Acordaron una movilización limitada, compatible con la intención de algunos dirigentes de entrar a negociar el recorte de pensiones, de eliminar sólo algún aspecto.
Una toma de posición inequívoca de las direcciones sindicales, que afirmara la disposición de organizar la movilización unida hasta la retirada del Plan de Estabilidad, de todos los recortes de pensiones, desbarataría todos los planes de los mercados financieros, las multinacionales y de Bruselas, que no pueden aplicarse sin la complicidad de las organizaciones.
En las manifestaciones, vamos a hacer campaña por la unidad, para que las organizaciones de los trabajadores preparen un plan de movilizaciones en defensa de la clase trabajadora, hasta la retirada de las propuestas de recortes que ha presentado el gobierno. Os llamamos a participar con nosotros en esa actividad.
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