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Sabado, 4 de Febrero de 2012
 

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Cuaderno de Formación nº 1: "¿Qué es ... el marxismo?"

Muchos jóvenes solo han oído hablar de "marxismo" unido a la palabra fracaso. La verdad oficial, intelectuales y filósofos, incluso en manuales universitarios lo aseguran y dedican miles de páginas para afirmarlo. Esta idea se extiende también a la izquierda que pretende sacar algunas enseñanzas de Marx y Engels, como el análisis de los mecanismos capitalistas, pero no sus conclusiones, es decir la toma del poder político por el proletariado.

Como explicamos en este folleto, para el POSI, para la IV Internacional, el marxismo no es una ideología, ni una filosofía, es un método de análisis y de acción para la clase obrera en su combate contra el capital y por el socialismo.

Os invitamos a su lectura y discusión.



Carta de la IV:
Contra el imperialismo, defensa de la soberanía de Argelia y de los pueblos del Magreb

Declaración de la IV Internacional
El alcance internacional de la actual
revolución proletaria de Túnez


La IV Internacional hace un llamamiento para suscribir un "Fondo Revolución Tunecina"


(1936 - 2011) 75 aniversario de la revolución española:
Del levantamiento obrero contra el fascismo al inicio de la revolución en Túnez
Actualizado: 1 de febrero de 2012

Otro duro golpe a los trabajadores y a los sindicatos

El Diálogo Social ha dado nuevos frutos. Otro acuerdo que supone la aceptación por parte de los dirigentes de UGT y CCOO de una nueva pérdida de poder adquisitivo de los salarios, y de un importante retroceso en los derechos arrancados en la lucha de clases y del propio derecho a la negociación colectiva.

Los contenidos fundamentales del acuerdo

El pacto firmado por los dirigentes de CCOO y UGT supone aceptar una rebaja del poder de compra de los salarios, con subidas del 0,5% en 2012, del 0,6 en 2013, y condicionadas a la subida del PIB en 2014.

En segundo lugar, se concede a la patronal una de sus principales reivindicaciones: desaparece la vinculación de los salarios a la inflación por medio de cláusulas de revisión salarial, y se admite una pérdida de hasta el 1,5% del poder adquisitivo de los salarios (o de más, porque la subida de precios debida al aumento de precio del petróleo no se recuperará).

En tercer lugar, se otorga a los empresa­rios negociar en los convenios una gran flexibilidad de jornada (10% de la jornada más 4 días), y también movilidad funcional. A lo que se añade la posibilidad de una “flexibilidad” extraordinaria aún mayor.

Y finalmente, una cuestión muy impor­tante: se otorga mucha más capacidad a los convenios de empresa de modificar elementos fundamentales del convenio de sector. Lo que supone dividir a la clase obrera empresa a empresa.

Las justificaciones de los dirigentes

Gaceta Sindical, órgano de la dirección de CCOO, dice que el acuerdo “supone un ejercicio de responsabilidad y compromiso por parte de los agentes sociales con la creación y mantenimiento del empleo”. El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, explica que “se lo debíamos a la sociedad, y especialmente a los más de cinco millones de personas que están en el paro, y que exigen un esfuerzo para lograr un crecimiento de la actividad económica y la creación de empleo”.

Por su parte, Cándido Méndez declaraba que: “Este acuerdo [...] refleja, en este ámbito estricto, lo que, a nuestro juicio, necesita la sociedad española. Necesita ámbitos de acuerdo que aporten soluciones constructivas, aunque sean limitadas, y que puedan generar confianza”, y la resolución aprobada por el Comité Confederal de UGT dice que los firmantes “consideran necesario impulsar medidas que permitan mejorar la cuota de mercado interna y externa de los bienes y servicios españoles, para lo que es necesario el esfuerzo de moderación compartido por el conjunto de las rentas, y por tanto, de los salarios, de los beneficios empresariales, y de las remuneraciones de altos directivos y ejecutivos, a lo que debe unirse, como condición necesaria, una contención estricta de los precios”. Pero, mientras que la subida de salarios se limita en porcentajes precisos, sobre moderación de beneficios o de salarios de los ejecutivos o de precios sólo hay declaraciones de intenciones sin ninguna cifra.

Las justificaciones de los dirigentes son la crisis y la defensa del empleo. Méndez ha dicho que el acuerdo hay que enmarcarlo en “una situación muy difícil, excepcional y susceptible de empeorar de la sociedad y de la economía española”.

Pero ni los salarios son los responsables de la crisis, ni son el principal componente de los precios de la mayoría de mercancías y servicios, ni la flexibilidad crea o mantiene el empleo. En la mayoría de los sectores, todo lo contrario, lo destruye. El propio acuerdo prevé que la distribución de la jornada debe ser irregular, “a fin de evitar las horas extraordinarias o la contratación temporal”. Pero esos contratos temporales, de sustitución, de campaña, dan de comer a muchos trabajadores. Al Corte Inglés, por ejemplo, la distribución irregular le permite aumentar la jornada en Navidades y rebajar la plantilla en vez de contratar gente. La movilidad funcional permitida en el acuerdo, dentro del grupo de clasificación, permitiría que un auxiliar administrativo pudiera hacer de telefonista, o de mecánico, de electricista, de fontanero o de cocinero.

La firma del acuerdo se produce, además,  en un momento muy importante de la lucha de clases, cuando desde la Unión Europea se profundizan los ataques a salarios y conquistas sociales, y cuando los trabajadores se movilizan por cientos de miles en Barcelona, Valencia; Madrid, contra los recortes.

El acuerdo debilita a los sindicatos

El acuerdo de pensiones debilitó gravemente a los sindicatos, suscitando el rechazo generalizado de los trabajadores y de la mayoría de cuadros sindicales. Ahora, este nuevo acuerdo va a contribuir a profundizar el foso que se ha abierto entre la dirección de los sindicatos, que parece vivir sólo para el diálogo social, y la mayoría de cuadros sindicales y de trabajadores. Un foso que es un abismo en el caso de los jóvenes. Y con los graves ataques contra los trabajadores y sus conquistas que organizan los gobiernos, a las órdenes del FMI y la Unión Europea, necesitaríamos, más que nunca, sindicatos fuertes y bien implantados.

Por muy derrotistas que se sientan los dirigentes, la clase trabajadora no está derrotada. Lo acaba de demostrar llenando las calles de Cataluña y del País Valenciano, como hace poco las de Madrid,  en defensa de la enseñanza y la sanidad, del conjunto de los servicios públicos.

La mera aceptación de rebajas de salarios reales sin combate ya va en contra de la propia existencia de los sindicatos, que fueron levantados por los trabajadores, en primer lugar, para defender los salarios y el poder de compra de los trabajadores. 

Además, las amplias posibilidades que el acuerdo abre para negociar o incluso modificar aspectos fundamentales del convenio sectorial a nivel de cada empresa  como jornada, funciones y salarios, va a permitir que en cada empresa el patrón, amenazando con despidos, someta a los delegados sindicales o incluso promueva elecciones para colocar a “representantes” de los tra­bajadores que sean afines a él. Los sindica­tos fueron creados, precisamente, para romper la división de los trabajadores individuo a individuo y empresa a empresa. Llevar la negociación a cada empresa divide a la clase trabajadora y debilita a los sindicatos.

El acuerdo prepara más recortes

Los dirigentes han dicho que la firma del acuerdo impide que el Gobierno imponga una reforma peor. Pero el Gobierno ya ha dicho que el acuerdo no le basta, que va a legislar para ir más lejos. Se apoya, como ya sucedió otras veces, en las concesiones de los dirigentes de los sindicatos para ir más lejos.

El gobierno actúa en función de lo que le dictan el FMI, la Unión Europea, el Banco Central Europeo, portavoces, a su vez, del capital financiero, de lo que se viene llamando los “mercados”. Y los mercados quieren más carne, quieren aprovechar la crisis para acabar con todas las conquistas sociales. Y la debilidad de los sindicatos que crea el acuerdo hace que este pacto social no sólo no garantice nada, sino que por el contrario abra la vía a más recortes.

 Combatir el acuerdo, luchar por recuperar los sindicatos

Frente a quienes, desde los medios de comunicación del capital o desde el 15-M, pretenden eliminar las organizaciones de los trabajadores, defendemos que para defender nuestros intereses y las conquistas y derechos sociales, los trabajadores necesitamos más que nunca a las organizaciones sindicales que levantamos.

Pero para poder utilizarlas, es fundamental defender la independencia de nuestras organizaciones, sometidas por sus dirigentes a la política de diálogo social, que sólo sirve para aplicar la política de la Unión Europea y del capital financiero, a través de pactos y más pactos que sólo traen recortes y pérdida de derechos.

La unidad de los trabajadores y de sus organizaciones en defensa de nuestros derechos es hoy más necesaria que nunca. La política de los dirigentes es el mayor obstáculo. Hay que organizar en todas partes la campaña contra este acuerdo, por la retirada de la firma.